
Cómo mantenerse seguro al usar lámparas UV en la impresión textil
Las lámparas UV-C son muy potentes. Son ideales para eliminar gérmenes y secar la tinta sobre los tejidos. Pero no son simplemente “luces”. Son herramientas de alta energía que pueden dañar la piel o afectar la visión si no se tienen precauciones.
Evitar que la radiación se escape
No podemos arriesgarnos. Se necesita un aislamiento sólido e opaco, como el aluminio o el acero tratado, para asegurarse de que la radiación UV-C no se escape.
Si utiliza un transportador de estructura abierta, es necesario utilizar interruptores de seguridad. Estos dispositivos cortan la alimentación eléctrica en cuanto alguien abre una puerta de protección. Lo preocupante es que la radiación UV no tiene olor ni emite sonido. No se dará cuenta de que está siendo expuesto hasta que ya haya sufrido daños.
Calor y tejidos
Estas lámparas generan mucho calor. En el mundo textil, demasiado calor es un desastre. Puede causar daños en las fibras delicadas o hacer que la tinta se extienda por todo el tejido. Es importante equilibrar la potencia de las lámparas para que el tejido se seque perfectamente, sin que se derrita o se degrade.
También hay que prestar atención a la distancia entre la lámpara y el tejido. Incluso un pequeño cambio en la altura de 10 mm puede afectar significativamente la cantidad de calor que llega al tejido.
El aspecto eléctrico
La mayoría de estas lámparas funcionan con balastos de alta tensión, por lo que es crucial conectarlas a tierra. No se quiere que el chasis se vuelva eléctricamente activo.
Además, estas lámparas se desgastan con el tiempo. Podría parecer que todo está bien, pero la capacidad bactericida disminuye a medida que el vidrio de cuarzo envejece. Es un problema oculto.
Lo mejor es registrar las horas de uso de las lámparas y reemplazarlas antes de que su eficacia disminuya demasiado. También es importante asegurarse de que los ventiladores de enfriamiento funcionen correctamente. Si fallan, la temperatura de la lámpara aumentará, lo que dañará los electrodos y hará que la lámpara se agote mucho más rápido de lo normal.